Las pestes en Puerto Rico, 1681-1697: Muerte y Desolación en
la isla San Juan Bautista de Puerto Rico.
Por: Luis Caldera Ortiz
Este trabajo de índole histórico, se
va a tocar el tema de las epidemias en Puerto Rico sucedidas en el último
tercio del siglo 17. Curiosamente en Puerto Rico este tema relacionado con las
epidemias pandémicas y las pestes, ha sido tocado muy poco. Hemos visto
referencias indirectas sobre este tema, en investigaciones históricas o
trabajos antiguos relacionados con los temporales tropicales.[1]
Por lo que un evento pandémico podía estar relacionado con el resultado a corto
plazo de un evento atmosférico. Además de esto, habían otros factores que
ayudaban grandemente a que las epidemias estuviese latente en Puerto Rico y
especialmente en el siglo 17, algunos de estos factores son: la pobre higiene,
la pobre alimentación, el atraso del conocimiento médico, pocos médicos
existentes en Puerto Rico, la tripulación extranjera que se enfermaba en alta
mar ubicados en los barcos de contrabando y los cargamentos de esclavos traídos
de África, que en ocasiones venían enfermos.[2]
Todos estos factores era parte de la vida de los núcleos dispersos y urbanos en
Puerto Rico en los primeros siglos de la colonización española, por
consecuencia el riesgo del desarrollo de una pandemia en Puerto Rico podía
estar latente en cualquier momento.
A través del siglo 17 en Puerto Rico
hubo varias epidemias, pero fue en el último cuarto de esta centuria que se
sintió con más intensidad el ataque de las ‘’pestes tropicales’’ en nuestra
Isla. El Gobernador D. Juan Robles de Lorenzana en mayo de 1683 informo que en
San Juan había poca cantidad de hombres, esto era motivo de preocupación debido
al peligro constante que representaban los franceses en el Caribe. El argumento
para la falta de soldado había sido la plaga epidémica sucedida en 1681, esta
plaga había dejado más de 250 personas muertas entre soldados y naturalez en el
área de la Capital.[3]
Una ciudad como San Juan con alta densidad poblacional, no era beneficiosa que
estuviese indefensa. El Gobernador manifestó que el socorro desde los campos de
San German era sumamente difícil por esta alejados, dispersados y eran
desobedientes a las órdenes emitidas en la Capital. Solo se contaba con la
ayuda de las jurisdicciones de Coamo y Arecibo, en el caso de Aguada por ser
puerto naval estratégico no era conveniente sacar milicianos locales.[4]
Por lo que en San Juan, la peste de una preocupación a las autoridades
militares, estos detalles escritos se alude claramente a una división en todo
los sentidos entre la Capital y la Villa de San German, algo que había venido manifestándose
en la Isla desde hacen décadas atrás.[5]
En tiempos de pandemia tal división, debió ser una mucho mayor.
El nacimiento de una ermita
Un acontecimiento relacionado con la
religión Católica y las pestes, sucedió en Coamo casi en el último tercio de la
centuria del 17. Para a principios de 1683 el pueblo de Coamo fue afectado por
una plaga de cólera, le epidemia actuó a tal grado que llevo al pánico a la
población local. Un vecino del lugar llamado Mateo García reunió a los
habitantes del centro del Pueblo ‘’para peregrinar y orar a nombre de la
santísima madre’’ con la promesa de cada 8 de septiembre anualmente se le iba
celebrar una misa en su honor.[6]
Sucedió un acto en que desapareció la epidemia de la peste en Coamo, esto se interpretó
en esa época como un acto divino. A consecuencia de esto, los habitantes
locales peticionaron la construcción de una ermita, estas gestiones fueron
hechas por el Teniente Capitán a Guerra Antonio Colon de Luyando, tal peticiono
se aprobó el 15 de abril de 1584.[7]
El nombre de la patrona de la ermita fue en honor a la Virgen de Valvanera,
esta era bien venerada en la Rioja, España, lugar de procedencia de Mateo García.
La inauguración de esta ermita fue el día 8 de febrero de 1685, a esta
actividad religiosa asistieron invitados de los principales hatos del área sur,[8]
líderes militares de Ponce y San German e incluso el Obispo Francisco Padilla
estuvieron en el listado de invitados.[9]
Tal lista en una valiosa fuente sobre la descendencia genealógica de Coamo y
lugares adyacente. Creemos que esta plaga de cólera no se limitó solamente al
pueblo de Coamo, en 1684 unos sacerdotes de la Catedral de San Juan informaban
de unos infortunios causados por las ‘’pestes tropicales’’, estos firmaron la
carta en calidad de testigos de los hechos.[10]
Esto caso es una muestra de que en Puerto Rico el ideal católico era la manera
utilizada para poder explicar los fenómenos sin explicación. Tal pensamiento
estaba incrustado en el pensamiento de todos los habitantes en Puerto Rico,
desde prácticamente desde los primeros asentamientos urbanos en la Isla. La
religión dominaba a capacidad la forma de pensar de los pobladores no educados
y los educados, prácticamente Puerto Rico en este periodo histórico estaba
viviendo una especie de Edad Media. Pero realmente éste caso fue un mero hecho,
habían unas particularidades identificadas que hacían que estas plagas
volvieran o estuviesen latentes en volver. Por lo que el caso de la divinidad
de la Virgen de Valvanera, fue algo que resulto ser pasajero para los
pobladores de esa época en Coamo e incluso en Puerto Rico.
La peste contraataca
Luego de los eventos pestilentes de a
mediados de la década de 1680, todo parecía indicar que los eventos divinos
habían puesto a salvo a nuestra Isla pero esta paz durara muy poco. Un aspecto
bien importante es que las particularidades mencionada ‘’problemas de higiene,
poco conocimiento médicos y etc. ’’ seguían latente y presente en la sociedad
de esa época. Además otro aspecto es que el frecuente contrabando por las
costas sureñas era otro factor, que podía entrar virus del extranjero. Para el
1686, se registró indicios de una plaga, pero esa no tuvo mayores consecuencias
en la Isla.[11] Para
diciembre de 1689 se desarrolló una plaga de viruela y ésta se sintió en toda
la Isla.[12]
Aparentemente una introducción ilegal de
esclavos procedente de África Oriental, ayudo mucho a que la propagación se
diera en efecto.[13]
El conteo de victimas en toda la Isla fue una que oficialmente se contó para a
mediados de 1690 en sobre 600 muertos, una cantidad muy distante reportada por
los sacerdote de los poblaciones existente. El pueblo con mayor cantidad de víctimas
fue San Juan con sobre 300,[14]
lo cual debió ser cierto esto, debido al ambiente intramuroso y altamente
densamente poblado en ese periodo. En el resto de la Isla la diseminación y la
poca densidad urbana reflejo una cantidad menor de víctimas. En Ponce se
registraron 106 víctimas,[15]
no sabemos si eso incluía los esclavos de los dueños, tal caso es el Teniente a
Guerra Pedro Sánchez de Matos, éste perdió la mayoría de sus esclavos
domésticos por la epidemia.[16]
En el pueblo del Valle de Coamo se registraron 98 víctimas, en el pueblo de San
Francisco de la Aguada se registraron 25 muertos, en la Villa de San German se
contabilizo 18 víctimas y en San Felipe de Arecibo unos 10 fallecidos. Después
de la Capital, los pueblos sureños fueron los más afectados. Aparentemente esta
contabilidad inicialmente debió haber sido contabilizada para los vecinos
legales y sus familiares, esto viene a que una carta del Gobernador Juan
Francisco de Medina le informo al Rey más tarde en esta década, que la epidemia
de viruela había matado más de 500 esclavos. La Isla estaba necesitada de
esclavos para trabajar las tierras capitalinas, suplicaba a la Corona para que estos
le enviaran 300 esclavos, era debido a que los asentistas vendían los esclavos
a un precio mínimo de 400 pesos y casi nadie en la Capital tenía ese dinero
para comprarlos.[17]
Por lo que la cantidad de mortandad general en la Isla, debió haber pasado las
1,000 víctimas entre vecinos criollos y esclavos.
Un aspecto súper curioso, es que en
medio del caos pestilente en Puerto Rico, arribo por Aguada el Gobernador
Arredondo en la primera semana de mayo de 1690.[18]
En su Juicio de Residencia, se describe éste aspecto como un argumento a su
favor que tuvo que afrontar en su periodo de gobernación. Entendemos que éste
gobernador fue uno de lo que más cosas hizo en periodo gubernativo en el siglo
17. Los efectos de mortandad relacionados con la viruela fueron mermando poco a
poco durante todo el año de 1690, pero los aspectos típicos que los gobernantes
achacaban que eran contante en la Isla como por ejemplo los temporales y los
ataques de corsarios siguieron siendo mencionados como objetos de achaque a la
pésima situación de la Isla.[19]
Para el 1692 y 1693, había todavía rasgos de la peste de la viruela en pequeños
sectores de Puerto Rico. Por lo que esto y lo que hemos visto en los
documentos, la recuperación en Puerto Rico fue lenta en toda la década.
Lenta recuperación en Puerto Rico
Después de los eventos relacionados
con la plaga de viruela, la isla de Puerto Rico experimento una lenta
recuperación. Aparte de la peste, se unieron otros eventos en particulares que
abonaron seriamente a la pésima situación en Puerto Rico descrita por los
gobernadores en la década de 1690,[20]
algunos de esos inconvenientes era la falta del situado,[21]
el ataque sorpresas de corsarios franceses en la Aguada,[22]
los temporales y la resistencia a la reurbanización.[23]
Los problemas relacionados con la falta de comida en Puerto Rico, en todo este
periodo fueron abundantes. En San Juan se experimentó una baja ración de comida
en las compañías de milicia, los sacerdotes expresaban que entre el 1686 y 1695
se recogieron pocos diezmos, se dieron pocos santos sacramentos en la Catedral.
Su estadía principal era en el hospital ahí le daban los santos sacramentos a
los enfermos.[24]
El Cabildo Secular le pedía una remesa a la Corona, por los méritos de los
sacerdotes de atender los enfermos. Esta situación también se reflejaba en
otras partes de la Isla, en el pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe de Ponce
un presbítero originario de la Isla llamado Amaro Delgado que era cura de la
parroquia del mencionado pueblo. Este menciono que cuyo empleo de 5 años y 5
meses, habían pasado mucha necesidad en todo ese tiempo. Le peticionaba al
gobernador una cantidad de reses determinada destinada para la pesa, para que
estas fueran dada a la Iglesia, el uso de tales animales era para las sagradas
letras y alimentar a los enfermos.[25]
Tal situación también la peticionaba un Capellán del Partido de Caguas.[26]
Por lo que a base de los documentos, se puede apreciar que la Isla estaba
desolada, había falta de esclavos y no se administraban los santos sacramentos
en los campos por falta de sacerdotes, la culpa principal de estos males en
Puerto Rico era la pasada epidemia de viruela y la escases del situado en
territorio local.[27]
Aunque esto último era el motivo principal de pretexto para describir las
situaciones en la Isla.
Una solución de la Corona para el
problema de Puerto Rico, fue el envió inicialmente de 20 familias procedente de
la islas Canarias con semillas de cacao, harina y otros frutos, el lugar que se
tenía como lugar de establecimiento eran los sitios de Sabana Llana y Robles.[28]
La orden del Consejo de Indias de 1696, incluía que tales familias se les
dieran una cantidad de ración de carne y plátanos, durante 8 meses a lo que se
atemperaban al suelo local. Aparentemente de los sitios mencionados, también el
lugar de Casave se estableció algunas de estas familias.[29]
La principal idea de estos movimientos de extranjeros canarios, era repoblar la
Isla una vez más, el gobernador y oficial real por un largo tiempo determinado
en Puerto Rico llamado Juan Franco de Medina era procedente de la islas
Canarias.[30]
Pero esta solución de repoblar, no bastaba lo suficiente para arreglar la
situación en Puerto Rico en la década de 1690. Los gobernadores buscaban todo
tipo de percances, para escribirle al Rey sobre la tardanza del situado.[31]
Prácticamente en la correspondencia oficial, tal acto del situado arribo a
Puerto Rico en 1699.[32]
Para al final de
la década, la falta de presencia de temporales y la llegada del situado
permitió que hubiera más optimismo en la comunicación entre los gobernadores
con España. Por lo que la situación empezando la centuria del 18, fue un poco
mejor a lo que se había registrado en la Isla en las pasadas décadas atrás. Lo
que sucedió en Puerto Rico entre el periodo de 1681-1697, es un reflejo
histórico de cómo era la vida de nuestros antepasados en los primeros siglos de
la colonización española. Estamos seguro que en los Archivo de Indias hay mas
caso relacionado con este tema central,
que como hemos mencionado ha sido tocado muy pocamente tocado por lo historiadores
en Puerto Rico. Para terminar urge seguir estudiando más a fondo los aspecto
del periodo histórico demográfico de la centuria del 17, para así comprender
mucho mejor la base de nuestra ascendencia puertorriqueña.
[1]
La información de epidemias surgidas después del paso de un temporal son
abundantes desde el principio de la colonización, podemos mencionar que en el
1514 hubo una epidemia que mato una cantidad considerable de esclavos negros,
después del temporal San Francisco en 1526 hubo otra pandemia local, en 1592
sucedió otra serie de plaga, casualmente hubieron dos potentes temporales en
1591. Para el 1628 se registró una plaga en la Isla, justamente 2 años después
del paso del temporal San Nicomedes. El historiógrafo Tomas de Córdova en su
Obra Memorias, aludía constantemente
que después del paso de un temporal o huracán, venia una plaga de gusanos que
arruinaba toda la comida. Para el 1647-48, se registró una epidemia que se
murieron sobre 800 personas ‘’Fernando Pico, Historia General de Puerto Rico.
Pág. 105. ’’ Creemos también esta peste pudo haberse sentido en las otras
poblaciones existente en la Isla, pero muy posiblemente con una cantidad mejor
de mortandad. La información relacionada con este tema es abundante en la
historiografía puertorriqueña, para un futuro cercano sobre esto véase Luis
Caldera Ortiz, La Historia de los
Ciclones y Huracanes Tropicales en Puerto Rico. Obra Inédita por
publicarse.
[2]
Aparentemente un cargamento de negros bozales de Guinea por medio del comercio
ilícito a finales de la década de 1680, ayudo a que se propagará una epidemia
de viruela en Puerto Rico. Sobe esto véase Paul Miller, Historia de Puerto Rico. Chicago, 1939. Pág. 163.
[3]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 158, R.3. N.25. Carta del Gobernador
Lorenzana al Rey, 8 de mayo de 1683. Véase a Fernando Pico, Historia General de Puerto Rico. 7ma
edición. Rio Piedras, Ediciones Huracán, 2000. Pág. 105.
[4]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 158, R.3. N.25. Carta del Gobernador
Lorenzana al Rey, 8 de mayo de 1683.
[5]
El 15 de noviembre de 1658 el Gobernador Novoa y Moscoso en una carta al Rey,
le propuso desmantelar la Villa de San German y que solo fuese administrada por
un simple teniente de milicia pedáneo. El argumento principal era la
desobediencia y la falta de respeto de sus habitante a las autoridades
superiores de la Capital. Sobre esto véase Eli Oquendo Rodríguez, De Criadero a Partido: Ojeada a la Historia
de los orígenes de Ponce, 1645-1806. Trabajo Inédito, 2010. Pág. 3-4, el
autor obtuvo de esto PUCPR, AHD, Col. Vicente Murga. Documentos Varios Siglos
16-18 y principios del 19. Tomo 34. P. 47. Archivo General de Indias, Santo
Domingo, 158, R.3. N.25. Carta del Gobernador Lorenzana al Rey, 8 de mayo de
1683. Aquí el gobernador propone al Rey, para que saque a Aguada de la
jurisdicción de San German y se le diera una propia jurisdicción. Los
argumentos del gobernador se ampara que los vecinos de San German le daban
tardío socorro en momentos de ataques a pesar que solamente estaban a 12 leguas
de distancia y que por esto era meritorio darles su propia jurisdicción.
[6]
Ramón Rivera Bermúdez, Historia de Coamo:
La Villa Aneja. Tomo 2. Coamo,
Editorial Acosta, 1992. Pág. 95-96. Tomada la información de las hoy
desaparecidas Actas de la Cofradía de la Virgen Valvanera 1683-1685.
[7]
Ramón Rivera Bermúdez, Historia de Coamo:
La Villa Aneja. Tomo 2. Coamo,
Editorial Acosta, 1992. Pág. 96. Tomada la información de las hoy desaparecidas
Actas de la Cofradía de la Virgen Valvanera 1683-1685
[8] Creemos
que algunos de esos hatos eran Cayey, Guayama, Coamo Abajo ‘’Santa Isabel hoy
en día’’ y Coamo Arriba.
[9]
Ramón Rivera Bermúdez, Historia de Coamo: La Villa Aneja. Tomo
2. Coamo, Editorial Acosta, 1992. Pág.
98. Tomada la información de las hoy desaparecidas Actas de la Cofradía de la
Virgen Valvanera 1683-1685
[10]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 159, R.1. N. 2. Carta de los curas
del convento de San Juan al Rey, 28 de mayo de 1684.
[11]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.54. Carta del Cabildo
Secular al Rey, 28 de mayo de 1696.
También véase Dennis de Jesús Rodríguez, Fundación de Ponce: 1678-1692. Hereditas, Revista de Genealogía
Puertorriqueña, Vol., 10, numero 2, años 2009. Pág. 63.
[12]Archivo
General de Indias, Santo Domingo, 159. Carta del Gobernador Arredondo al Rey,
29 de mayo de 1690.
[13] Paul
Miller, Historia de Puerto Rico. Chicago,
1939. Pág. 163.
[14]
Eli Oquendo Rodríguez, De Criadero a
Partido: Ojeada a la Historia de los orígenes de Ponce, 1645-1806. Trabajo
Inédito, 2010. Pág. 19. Véase también Ángel López Cantos, Historia de Puerto Rico 1650-1700. Sevilla, Escuela de Estudio
Hispanoamericano, 1974. Pág. 21-25.
[15]
Fernando Pico, Historia General de Puerto
Rico. 7ma edición. Rio Piedras, Ediciones Huracán, 2000. Pág. 105.
[16]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 161, R.1. N.17. Carta del Gobernador
Arredondo al Rey sobre petición de salario a los Tenientes Capitanes a Guerra
de los partidos existente en Puerto Rico, 27 de julio de 1693. El Teniente
Capitán a Guerra de Ponce, Pedro Sánchez de Matos ponía como argumento el
aumento de sueldo debido a que estaba pobre y la epidemia de 1690 le había
matado casi todo sus esclavos domésticos.
[17]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 163. R.2. N.12. Carta del Gobernador
Juan Franco de Medina al Rey, 10 de marzo de 1697.
[18]
Archivo General de Indias, Escribanía de Cámara, 125BC- carrete 371.
[19]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 161, R.1. N.2. Carta del Gobernador
Arredondo al Rey, 15 de agosto de 1692. Archivo General de Indias, Santo
Domingo, 161, R.1. N.28. Carta del Gobernador Arredondo al Rey, 31 de diciembre
de 1693. El gobernador comento que hubo un temporal que dejo un evento de
lluvia que duro más de 24 horas, éste hizo daños a los platanales y frutos
menores. Por lo que había escases de esos productos en Puerto Rico.
[20]
Hay una buena cantidad de documentos que especifican estos problemas estos son:
Archivo General de Indias, Santo Domingo, R.2. N.46. Archivo General de Indias,
Santo Domingo, R.2. N.48. y Archivo General de Indias, Santo Domingo, R.2.
N.54.
[21]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.46. Carta del Gobernador
Juan Franco de Medina al Rey, 12 de enero de 1696. La falta de situado era un problema que se
utilizaba como argumento para la pésima situación en la Isla.
[22]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.47. Carta del Gobernador
Juan Franco de Medina al Rey. 18 de febrero de 1696. En su arribo a Puerto
Rico, el gobernador Juan Franco de Medina fue a un paraje llamado Rincón a
expulsar unos enemigos franceses que se prestaban dirigirse al puerto de la
Aguada.
[23]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.1. N.2. Carta del Gobernador
Arredondo al Rey, 26 de marzo de 1695. Las personas de los partidos distantes
de la Capital estaban alborotadas por no querer reurbanizarse en los centros
urbanos. El Rey en una orden del 9 de abril había mandado que se le hiciera un
crédito a los soldados de las milicias urbanas de todos los partidos de la
Isla, todavía los soldados no estaban satisfecho en 1695. Sobre incidentes con
el problema de la reurbanización véase Archivo General de Indias, Santo
Domingo, 161, R.1. N.11.
[24]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.54. Carta del Cabildo
Secular al Rey, 28 de mayo de 1696.
[25] Archive
General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.53. carta del Gobernador Juan
Franco de Medina al Rey, 28 de mayo de 1696.
[26]
Esta información son indicios de que hay que replantearse la verdadera fecha de
fundación del pueblo de Caguas.
[27]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.46. Carta del Gobernador
Juan Franco de Medina al Rey, 12 de enero de 1696.
[28]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162. R.2. N.43. Carta del Consejo de
Indias al Gobernador de Puerto Rico, 13 de octubre de 1695.
[29]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 162, R.2. N.51. Carta del Gobernador
Juan Franco de Medina al Consejo de Indias, 28 de abril de 1696.
[30]
Fernando Pico, Historia General de Puerto
Rico. 7ma reimpresión. San Juan, Ediciones Huracán, 2000. Pág. 98. Según el
autor Pico el gobernador solo trajo 14 familias con 100 personas.
[31]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 163. R.2. N.14. Carta del Gobernador
de Puerto Rico al Rey, 11 de marzo de 1611. El gobernador de Puerto Rico le
escribió al Rey sobre unos problemas en el puente Martin Pena, este necesitaba
reparación en dos de sus carriles, que eran utilizado para el ganado y equipo
considerado pesado.
[32]
Archivo General de Indias, Santo Domingo, 163, R.3. N. 29. Carta del Gobernador
de Puerto Rico al Rey, 26 de marzo de 1699.
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